jueves, febrero 08, 2007
Arboles de dudosa utilidad
De este artículo lamentablemente no tengo los datos, ni en qué periódico salió publicado ni en qué fecha, pero es bien interesante.
Por: José Antonio Martínez Rojas
En la República Dominicana han sido introducidos especies de árboles que podrían clasificarse de poca o ninguna utilidad. En algunos casos, hasta de cierta peligrosidad, como es la denominada javilla extranjera (aleuritas triloba), oriunda del Sureste asiático y que por desconocimiento ha sido sembrada en las calles y avenidas como sombra. Las semillas que produce son muy venenosas y se han dado numerosos casos de envenenamiento, especialmente entre niños, que ajenos a su toxicidad juegan con ellas y hasta llegan a comerlas.
Desde su introducción, la casuarina (equisetifolia L.) o pino de Australia, ha sido plantada en lugares equivocados, ya que la mayoría de las personas piensan que se trata de un pino y ésta ni siquiera es familia de las coníferas. El lugar ideal para sembrar las casuarinas lo constituyen los bancos de arena cercanos a las playas, para que sirva de rompevientos. Además, las agujas, en lugar de hojas, formadas en verticilitos, son tan perjudiciales que donde caen forman una costra en donde no crece ni la hierba.
Hace unos años la Dirección General Forestal auspició la siembra de lino (leucaena leucocephala), argumentando que en los lugares áridos, debido a su rápido crecimiento, podía evitar la deforestación, enseñando a los campesinos a cocer sus alimentos con esta planta en lugar de carbón vegetal hecho de otras especies de mayor valor. Sin embargo, el lino no fue sembrado donde originalmente se planificó y hoy arropa fincas y bordes de carreteras, especialmente en la zona Este del país, constituyendo un peligro para los vehículos pesados (carretera Otra Banda-Bávaro-Punta Cana).
Si damos crédito al botánico Alan Liogier, el único atributo del lino, aparte de su rápido crecimiento y proliferación, es su condición de molífera. Sin embargo, acota en su Diccionario “que se dice que si el ganado se come las hojas o los frutos de este árbol, el pelo y hasta las pezuñas se le caen”.
En el estado norteamericano de Florida se ha prohibido la siembra de la Picus benjamina (laurel) y la Picus rubiginosa (caucho), porque las numerosas raíces de estas plantas obstruyen los desagües sanitarios y de agua en procura de ese líquido. Su capacidad de taponamiento es tal que en árboles adultos se ha tenido que emplear maquinaria especializada para limpiar el alcantarillado. No obstante, en nuestro país se tiene como “lo último”. Para comprobarlo sólo hay que darse una vuelta alrededor del Faro del Almirante de la Mar Océana.
Hemos observado que funcionarios y autoridades edilicias han querido ponerse a tono con la corriente reforestadota o el Plan Quisqueya Verde, utilizando la especia “Palma Manila o Filipina”, al parecer creyendo que se trata de la palma real en estado de crecimiento, sin saber que ésta no tiene la misma utilidad que la palma dominicana, puesto que la importada ni produce frutos comestibles para animales (cerdos), ni yaguas o cogollos para techar viviendas; tampoco produce tablas para ranchos y mucho menos el apetecible palmito.
Otro error que se está cometiendo en la ciudad capital es la arborización con la especie acacia amarilla, árbol de frágil consistencia cuyo valor estriba en su fácil adaptabilidad a terrenos degradantes. No nos explicamos cómo teniendo nosotros ese hermoso árbol que se llama mara o baría, de bello porte, hojas verde oscuro y madera excelente, no se utilice en adornar nuestros paseos y avenidas.
He dejado para último el nim (azadirachta undica) ya que en nuestro país, merced a una orquestada desinformación, se ha propalado la especie de que este árbol de por sí ahuyenta los insectos y los aleja de donde está sembrado. Sin lugar a dudas, de esta especie de rápido crecimiento se utilizan las semillas para fabricar aceite, jabón un insecticida orgánico de dudosa eficiencia, pero como es patrocinado por una ONG alemana, su difusión no le ha costado un centavo al Estado Dominicano, al menos que estemos equivocados. Se impone la sombra de especies nativas como la mara, roble o caoba, y si hay que utilizar introducidas, al menos que tengan valor agroforestal comercial, como la acacia magium y la teca.
Sociedad de Antivalores
Ahora seguro que dolería si algún estudio internacional nos incluyera en una lista de países que en general se rigen por antivalores, aunque el país que hiciera el estudio fuera el país con menos corrupción del mundo.
Pero resulta que en un país como República Dominicana, que la doctora Aura Celeste Fernández haya dicho públicamente que fue por asunto de principios, y no de legalidad, que renunció a los incentivos especiales que perciben los jueces de la Junta Central, es una afrenta para los muy honrados jueces que junto con ella conforman este organismo. Muchos de ellos tienen fama de ser hombres serios probados, y que la doctora Fernández haya sido la única que hiciera la denuncia de lo incorrecto de tal incentivo, los pone a ellos al descubierto.
Pero que los jueces se hayan molestado es entendible porque a nadie le gusta que le den galleta sin manos; no por esto este país es un país de antivalores.
Que los jueces que aceptaron evadir impuestos no hayan tratado de mantener un bajo perfil, sino que se llenaran las bocas atacando a la doctora Fernández es lo que preocupa.
Eso es precisamente una sociedad de antivalores. En una sociedad que se precia de civilizada, si una persona, y más si ostenta una posición pública, comete una inmoralidad o acto deshonesto, es objeto de una condena moral -en desuso en nuestro país-. Inmediatamente renunciarían, por la vergüenza de que todos ya sepan que sus principios son lasos, y que no son lo que de ellos esperaban sus maestros por un lado, y por el otro sus seguidores y admiradores. Es más, solamente por sospecharse de ellos renuncian.
La doctora Fernández, por cierto, renunció en el primer gobierno del PLD a su cargo porque se cuestionó que lo ocupara siendo esposa de un funcionario del gobierno; eso es una muestra de lo que es tener vergüenza.
En una sociedad de antivalores, lo malo, lo imperdonable, es que alguien se rebaje a ser serio, que no se aproveche de un cargo o nombramiento para servirse en vez de servir.
No han faltado por supuesto, los artículos celebrando la actitud de la juez, personas, como por ejemplo Molina Morillo, que no se iban a quedar calladas ante esta demostración de tanta seriedad y de ruedos pesados. Pero sí he extrañado los artículos atacando fuertemente a los
Para muchísimas personas en la calle, principalmente para las unidades elementales de la próxima generación, los jóvenes, este tipo de personas son “pendejos”, desaprovechan las oportunidades que Dios les da, y lo que quieren es fuñir la paciencia y traer discordia entre compañeros.
Un columnista, de esos que siempre tienen la frente arrugada como si estuviera pensando profundo, y de quien yo no esperaba semejante comentario, no por serio sino por ser un político, dijo en síntesis que la doctora Aura Celeste Fernández lo que quiere es privar en seria. Con esto dice que la doctora Fernández no es seria, cosa que ha demostrado, y también deja ver qué le espera a cualquiera que actúa con rectitud. No lo podía creer y volví a leer el artículo, y eso era lo que decía. Y seguía sin poder creerlo. Ser serio no es asunto de la propia convicción de serlo, es demostrarlo.
El problema terrible de corrupción que afecta a nuestro país no se puede quedar como está, y no se va a resolver tratando de evitar discordia entre compañeros, dándole la espalda a lo mal hecho porque si lo denuncia va a ser criticado. Es asunto de enfrentarlo, de manera activa los que tienen poder para hacerlo, y dando ejemplos de cómo se es honrado.
De no disponernos a dejar los beneficios económicos rápidos y mal habidos de lado, en aras del progreso de la nación, estemos preparados para la debacle moral que nos viene encima, y los problemas sociales y por supuesto económicos, que parecen ser los que más miedo meten, que trae como consecuencia vivir sin reglas.
miércoles, enero 31, 2007
Wisin y Yandel en Altos de Chavón
El concierto que dieron en Altos de Chavón los cantantes de reguetón Wisin y Yandel, importaciones odiosas, traídas a nuestro país sólo porque la ignorancia, la estupidez y los deseos vanos de llamar la atención de la juventud dominicana permiten costearla, estuvo acompañado de bailarines que deleitaron al público con escenas bochornosas en las que se tomaron poses que simulaban relaciones sexuales y se hicieron movimientos indecorosos.
En uno de los principales diarios dominicanos aparece en la portada una de las escenas más fuertes, y en el pie de página dice que algunos consideran estas formas de baile como arte corporal y otros como erotismo; no se les ocurre mencionar a los que la consideramos vulgar pornografía y prueba lamentable de lo bajo que ha caído la sociedad en el sentido moral.
Está entendido y probado de más, que ningún extremo es bueno. Pensar en el puritanismo provoca risas porque todos saben de la hipocresía que se requiere para comportarse según estas normas extremas en público, porque de corazón pocos han estado de acuerdo con estas en los países donde se han impuesto, y porque en lo privado no eran así, y muchos adolecían de costumbres y gustos inconfesables. Pero también indeseable es el extremo del libertinaje, aberración y mala interpretación de lo que es libertad.
Los libertinos, que no son pocos en estos lares, entienden que mientras estén en la calle o en su casa pueden hacer lo que les venga en ganas, como andar casi desnudas las mujeres, y estas y los hombres utilizar orgullosamente un lenguaje soez, porque el que habla educadamente es un “atrasado, ridículo o que quiere privar en fino”.
Recuerdo los muchos ataques que se hicieron a los playeros en su momento de fama, porque las letras de sus canciones incitaban a las drogas y hablaban sin doble sentidos ni disimulos de sexo y violencia. Hoy en día, esas críticas han menguado tanto que se podría decir que hemos acabado por aceptar como buenas y válidas las actitudes de estos antisociales, promiscuos y drogadictos. Contra esta tendencia de aceptación hay que luchar, para volver a rescatar los valores que hemos perdido y que una vez nos rigieron, y de los que, al momento de tomar en cuenta para trazar las líneas de nuestra conducta diaria, es mejor pecar de exceso que de defecto, aunque ningún exceso sea bueno.
Solamente hay que observar el comportamiento de un perro en la calle para comprender qué insulto es que a uno lo comparen con este animal, aunque sea el mejor amigo del hombre; el calificativo de perro no es insultante para estos artistas, ya que ellos mismos han bautizado la forma de bailar el reguetón, que no es reggae, como perreo.
La autoridad competente bien podría sancionar a los artistas perreadores que presentaron este espectáculo, prohibiéndoles presentarse en el país por un tiempo dado, y también obligar a cualquier promotor artístico que quiera traer a un intérprete de este género a poner claro en los contratos que deben impedir los excesos en que incurren bailando. Por supuesto que en estos espectáculos se bailará perreo, pero que se aseguren que sea un perro cuyo pedigrí no le permite comer en los basureros ni copular en público.
jueves, noviembre 23, 2006
Buenos Dias Dominicanos (Ing. Oscar Moreta)
Buenos días dominicanos
excusen la larga ausencia
que provocó la imprudencia
del encubierto tirano
que trató, pero fue en vano
de silenciar esta pluma
pues no habrá manera alguna
de lograr tal osadía
yo solo esperaba el día
y la ocasión oportuna.
II
Sigo escribiendo en la prensa
mis décimas siguen vivas
mas de lo que logré en vida
lo tengo de recompensa
mi emoción es tan inmensa
que no la puedo callar
pues ahora puedo hablar
por la boca de otras gentes
y hasta escribir en su mente
lo que les quiero contar
III
Hoy he visto en la TV
mucha gente deprimida
llorando a quien fuera en vida
su mas temido revés
y yo pienso que esta vez
buscan reformistas sueltos
que una vez su líder muerto
la baranda andan buscando
y los otros tan tratando
de pescar en mar revuelto
IV
El país que está despierto
ya se sabe ese truquillo
pues cuando lo de Trujillo
hubo ataques y hasta muertos
y al mes taba desenvuelto
el trompo que había enrrollao
y el pueblo desenfrenao
rompió con el trujillato
cuando supo el desacato
que el sátrapa había dejao
V
No podrá la adulación
ni sus gritos y alaridos
ni su pesar mal fingido
confundir la población
esperemos la explosión
de la verdad reprimida
mejor que sangre la herida
a callar tanta maldad
porque un pueblo de verdad
tolera, pero no olvida
Narcisazo
14/7/2002
viernes, noviembre 03, 2006
viernes, octubre 27, 2006
Puntos interesantes del Concordato
TRUJILLO Y LA SANTA SEDE En 1954
Capítulo VII
1.- El Gobierno Dominicano se compromete a construir la Iglesia Catedral o Prelaticia y los edificios adecuados que sirvan de habitación del Obispo o Prelado nullius y de oficinas de la Curia, en las Diócesis y Prelatura nullius actualmente existes que lo necesiten, y en las que se establezcan en el futuro.
2.- Además el Gobierno asegura a la Arquidiócesis de Santo Domingo y a cada Diócesis o Prelatura nullius actualmente existentes o que se erijan en el futuro una subvención mensual a los gastos de administración y para las iglesias pobres.
Artículo X
2.- Los sacerdotes, religiosos y religiosas extranjeros, que la Autoridad eclesiástica invite al País para ejercer su ministerio o desenvolver las actividades de su apostolado, estarán exentos de cualquier tasa o impuesto de inmigración.
ARTICULO XIII
En caso de que se levante acusación penal contra alguna persona eclesiástica o religiosa, la Jurisdicción del Estado apoderada del asunto deberá informar oportunamente al competente Ordinario del lugar y transmitir al mismo los resultados de la instrucción, y, en caso de darse, comunicarle la sentencia tanto en primera instancia como en apelación, revisión o casación.
En caso de detención o arresto el eclesiástico o religioso será tratado con el miramiento debido a su estado y a su grado.
En el caso de condena de un eclesiástico o de un religioso, la pena se cumplirá, en cuanto sea posible, en un local separado del destinado a los laicos, a menos que el ordinario competente hubiese reducido al estado laical al condenado.
ARTICULO XIV
El uso del hábito eclesiástico o religioso por personas eclesiásticas o religiosas a quienes haya sido prohibido por orden de las competentes Autoridades eclesiásticas, oficialmente comunicada a las Autoridades del Estado, así como el uso abusivo del mismo hábito por otras personas, será castigado con las mismas penas previstas para el caso de uso abusivo del uniforme militar. Será castigado en los mismos términos el ejercicio abusivo de jurisdicción o funciones eclesiásticas.
ARTICULO XV
2.- En armonía con las propiedades esenciales del matrimonio católico queda entendido que, por el propio hecho de celebrar matrimonio católico los cónyuges renuncian a 1a facultad civil de pedir el divorcio, que por esto mismo no podrá ser aplicado por los tribunales civiles a los matrimonios canónicos.
ARTICULO XVI
1. - Las causas concernientes a la nulidad del matrimonio canónico y la dispensa del matrimonio rato y no consumado, como el procedimiento relativo al Privilegio Paulino, quedan reservados a los Tribunales y a los órganos eclesiásticos competentes.
La Santa Sede consiente que las causas matrimoniales de separación de los cónyuges sean juzgadas por los Tribunales civiles.
2.- Las decisiones y sentencias de los órganos y Tribunales eclesiásticos, cuando sean definitivas, se elevarán al Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica para su comprobación y serán transmitidas después, con los respectivos decretos de dicho Supremo Tribunal, por vía diplomática al Tribunal dominicano competente, que las hará efectivas y mandará que sean anotadas en los registros civiles al margen del acta del matrimonio.
ARTICULO XVIII
El Estado tendrá por festivos:
1) los días de precepto establecidos en toda la Iglesia por el Código de Derecho Canónico, es decir:
Todos los domingos;
las fiestas de Circuncisión (1 de enero), Epifanía (día de Reyes, 6 de enero), San José (19 de marzo), Ascensión, Corpus Christi Santos Apóstoles Pedro y Pablo (29 de junio), Asunción (15 de agosto), Todos los Santos (1 de noviembre), Inmaculada Concepción (8 de diciembre), Navidad de Nuestro Señor Jesucristo (25 de diciembre)
2) además los días de precepto establecidos en la República Dominicana, es decir:
festividad de, Ntra. Sra. de la Altagracia (21 de enero)
festividad de, Ntra. Sra. de las Mercedes (24 de septiembre).'
El Estado dará en su legislación las facilidades necesarias para que los fieles puedan cumplir en esos días sus deberes religiosos.
Las Autoridades civiles, tanto nacionales como locales, velarán por la debida observancia del descanso en los días festivos.
ARTICULO XIX
2. - En los asilos, orfanatos, establecimientos o instituciones oficiales de educación, corrección y reforma de menores dependientes del Estado, se enseñará la religión católica y se asegurará la práctica da sus preceptos.
ARTICULO XX
1. - La Iglesia podrá libremente fundar Seminarios o cualesquiera otros institutos de formación o de cultura eclesiástica; su régimen no estará sujeto a la fiscalización del Estado.
2. - Los títulos, grados, certificados y comprobaciones escolares otorgados por tales centros tendrán la misma fuerza que los concedidos por los establecimientos del Estado en el orden correspondiente.
En vista de ello la Autoridad eclesiástica comunicará a la competente Autoridad del Estado los textos adoptados en dichas instituciones para la enseñanza de las disciplinas que no sean teológicas y filosóficas.
3.- Los grados académicos adquiridos en las Universidades o Institutos Pontificios de Altos Estudios serán reconocidos en la República Dominicana, para todos sus efectos civiles, como los grados conferidos y reconocidos por el Estado.
ARTICULO XXI
1.- El Estado Dominicano garantiza a la Iglesia Católica la plena libertad de establecer y mantener, bajo la dependencia de la Autoridad eclesiástica, escuelas de cualquier orden y grado. En consideración de la utilidad social que de ellas deriva a la Nación, el Estado las amparará y procurará ayudarlas también mediante congruas subvenciones.
La enseñanza religiosa en dichas escuelas siempre será organizada e impartida libremente por la Autoridad eclesiástica.
2.- Los certificados y comprobaciones escolares otorgados por los establecimientos de enseñanza primaria dependiente de la Autoridad eclesiástica tendrán la misma fuerza que otorgados por los correspondientes establecimientos del Estado.
ARTICULO XXII
1.- La enseñanza suministrada por el Estado en las escuelas públicas estará orientada por los principios de la doctrina y de la moral católica.
3.- Para dicha enseñanza sólo se utilizarán textos previamente aprobados por la Autoridad eclesiástica, y el Estado nombrará maestros y profesores que tengan un certificado de idoneidad expedido por el Ordinario competente. La revocación de tal certificado les priva, sin más, de la capacidad para la enseñanza religiosa.
4. - El párroco por sí o por su delegado, tendrá acceso a las escuelas primarias para dar lecciones catequísticas periódicas.
5. - Los Ordinarios de los lugares podrán cerciorarse, por sí mismos o por sus delegados, mediante visitas a las escuelas, del modo como se da la enseñanza de la religión y moral.
ARTICULO XXIII
1.- El Estado Dominicano reconoce a las instituciones y asociaciones religiosas, de quienes trata el art. IV, la plena capacidad de adquirir, poseer y administrar toda clase de bienes.
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ARTICULO IV
1.- El Estado Dominicano reconoce la personalidad jurídica a todas las instituciones y asociaciones religiosas, existentes la República Dominicana a la entrada en vigor del presente Concordato, constituidas según el Derecho Canónico; en particular a las Diócesis y a la Prelatura nullíus con sus instituciones anejas, a las Parroquias, a las Ordenes y Congregaciones religiosas, a las Sociedades de vida común y a los Institutos seculares de Perfección cristiana canónicamente reconocidos, sean de derecho pontificio o de derecho diocesano, a sus provincias y a sus casas.
Las Autoridades eclesiásticas competentes comunicarán al departamento correspondiente del Gobierno Dominicano la lista de las instituciones y asociaciones religiosas que se acaban de mencionar, dentro de los dos meses que sigan a la ratificación de este Concordato.
2.- Gozarán de igual reconocimiento las entidades de la misma naturaleza que sean ulteriormente erigidas o aprobadas en la República Dominicana por las Autoridades eclesiásticas competentes, con la sola condición de que el decreto de erección o de aprobación sea comunicado oficialmente por escrito a las Autoridades competentes del Estado.
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ARTICULO IV
1.- El Estado Dominicano reconoce la personalidad jurídica a todas las instituciones y asociaciones religiosas, existentes la República Dominicana a la entrada en vigor del presente Concordato, constituidas según el Derecho Canónico; en particular a las Diócesis y a la Prelatura nullíus con sus instituciones anejas, a las Parroquias, a las Ordenes y Congregaciones religiosas, a las Sociedades de vida común y a los Institutos seculares de Perfección cristiana canónicamente reconocidos, sean de derecho pontificio o de derecho diocesano, a sus provincias y a sus casas.
Las Autoridades eclesiásticas competentes comunicarán al departamento correspondiente del Gobierno Dominicano la lista de las instituciones y asociaciones religiosas que se acaban de mencionar, dentro de los dos meses que sigan a la ratificación de este Concordato.
2.- Gozarán de igual reconocimiento las entidades de la misma naturaleza que sean ulteriormente erigidas o aprobadas en la República Dominicana por las Autoridades eclesiásticas competentes, con la sola condición de que el decreto de erección o de aprobación sea comunicado oficialmente por escrito a las Autoridades competentes del Estado.
2. - La gestión ordinaria y extraordinaria de los bienes Pertenecientes a entidades eclesiásticas o asociaciones religiosas y la vigilancia e inspección de dicha gestión de bienes corresponderán a las Autoridades competentes de la Iglesia.
3. - La República Dominicana reconoce y garantiza la propiedad de la Iglesia sobre los bienes muebles e inmuebles que el Estado reconoció como pertenecientes a ella con la Ley No. 117 del 20 de abril de 1931, aclarada por 1a Ley No. 390 del 16 de septiembre de 1943, así como de los bienes que, después de tal fecha, la Iglesia ha legítimamente adquirido o adquiera, incluidos los que han sido o sean declarados monumentos nacionales.
La República Dominicana declara propiedad de la Iglesia también todos los templos y otros edificios con fines eclesiásticos que el Estado ha venido construyendo desde el año 1930 y construya en adelante.
ARTICULO XXIV
1. - Los edificios sagrados, los Seminarios y otros edificios destinados a la formación del clero, los edificios de propiedad de la Iglesia empleados en fines de utilidad pública, las residencias de los Obispos y de los ministros del culto, cuando sean propiedad de la Iglesia, estarán exentos de cualquier impuesto o contribución.
Queda expresamente convenido que los bienes, cuya propiedad adquiera la Iglesia por donación entre vivos o por disposición testamentaria, estarán exentos de los impuestos de donación o de sucesión, siempre que los bienes recibidos en esa forma se destinen a un fin propio del culto o de utilidad pública voluntad del donante o del testante o por ulterior disposición de la Autoridad eclesiástica competente.
2. - Los bienes eclesiásticos no comprendidos en el número precedente no podrán ser gravados con impuestos ni contribuciones especiales.
3.- Los eclesiásticos estarán exentos de cualquier impuesto o contribución en razón del ejercicio de su ministerio espiritual.
4.- Los Ordinarios de los lugares y los rectores de parroquias gozarán de franquicia postal y telegráfica en su correspondencia oficial en el país.
5 - Los edictos y avisos que se refieren al ministerio sagrado, fijados en las puertas de los templos, estarán exentos de cualquier impuesto o contribución.
ARTICULO XXVI
Los domingos y fiestas de precepto, así como los días de fiesta Nacional en todas las Iglesias Catedrales, Prelaticias y parroquiales de la República Dominicana se rezará o cantará al final de la función litúrgica principal una oración por la prosperidad de la República y de su Presidente.
ARTICULO XXVIII
2 - Con la entrada en vigor de este Concordato, se entienden derogadas todas las disposiciones contenidas en Leyes, Decretos, Órdenes y Reglamentos que, en cualquier forma, se opongan a lo que en él se establece.
PROTOCOLO FINAL
En relación
con el artículo VII, n. 2
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ARTICULO VII
2.- Además el Gobierno asegura a la Arquidiócesis de Santo Domingo y a cada Diócesis o Prelatura nullius actualmente existentes o que se erijan en el futuro una subvención mensual a los gastos de administración y para las iglesias pobres.
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a) a la Curia arquidiocesana de Santo Domingo la suma de quinientos pesos oro mensuales; (que en 1954 era una fortuna)
b) a las Curias de cada otra Diócesis o Prelatura nullius la suma de trescientos pesos oro mensuales. (que en 1954 era una fortuna)
2. - Con el fin de levantar cada vez más el prestigio del clero nacional, el Estado sostendrá cuatro becas de seminaristas dominicanos que la Autoridad eclesiástica envíe a cursar sus Estudio en los Ateneos Pontificios en Roma.
lunes, octubre 02, 2006
jueves, septiembre 28, 2006
Abejon del Abejon (Del Folklore Dominicano)
Abejón del abejón,
Muerto lo llevan en un serón.
El serón era de paja,
Muerto lo llevan en una caja,
La caja era de pino,
Muerto lo llevan en un pepino.
El pepino era mocato,
Muerto lo llevan en un zapato.
El zapato era de hierro,
Muerto lo llevan a los infiernos.
Los infiernos estaban cubiertos,
Muerto lo llevan a San Vicente.
En el medio de la iglesia,
Se le cayó la cabeza.
En el medio del sermón,
Se le cayó el corazón.
OTRA VERSION
Abejón del abejón,
Muerto lo llevan en un serón.
El serón era de paja,
Muerto lo llevan en una caja,
La caja era de pino,
Muerto lo llevan en un pepino.
El pepino era mocato,
Muerto lo llevan en un zapato.
El zapato era de hierro,
Muerto lo llevan a los infiernos.
Los infiernos estaban calientes,
Muerto lo llevan a San Vicente.
San Vicente se arrancó un diente
Y se lo tiró en la frente
(Del Folklore Dominicano)
martes, septiembre 26, 2006
miércoles, septiembre 20, 2006
Trofeos de Guerra (2 de 3)
Los conceptos de vida y muerte que se tenían en algunas religiones animistas, según los cuales quizás, la muerte no tenía la connotación de perpetuidad que tiene para nosotros, o según los cuales los espíritus rondaban luego de la muerte del cuerpo, situación esta que causaba temor, podría ser una explicación de por qué tantas tribus aborígenes recurrían a la toma de partes humanas como trofeos.
Muchas veces estos pueblos, al encontrarse con otros más fuertes, cuyas costumbres condenaban las suyas, se veían obligados a descontinuarlas o enfrentarse al poder “corrector” del nuevo visitante. Los maltratos excesivos de los pueblos dominantes a los dominados están precedidos de la convicción del conquistador, de que el conquistado no es humano, o es un ser humano inferior, o ha perdido su derecho a llamarse humano. Estas ideas llegan a tomarse como ciertas, por lo poco avanzado de la tecnología del pueblo subyugado, por no mostrar grandes logros intelectuales, por la comisión sistemática de un acto contra natura (según las concepciones del colonizador), que le degrada de su condición de humanidad, o por la ceguera que causa una tremenda ambición económica, y que justifica, a los ojos del injustificable invasor, el maltrato al que somete.
Este fue el caso de los aztecas. Llegados los depredadores españoles a Tenochtitlan, capital del imperio azteca, encontraron dos muy buenas razones que “justificaban” la conquista y conversión al cristianismo de los aztecas, a la buena o a la mala. Además de quedar prendados por la impresionante cantidad de oro y joyas que tenían los aztecas, tienen que haber quedado asqueados de encontrarse con una civilización, no inferior, que hacía guerras floridas, en las que se capturaban soldados enemigos para ofrecerlos al dios sol. En la cima de un templo, al que iba a ser sacrificado, estando vivo, se le abría el pecho y el corazón era extraído para ofrecerlo como ofrenda, para que el sol siguiera saliendo todos los días.
Ser sacrificado era motivo de orgullo, pero, igual que antes de matar un insecto que se cruza por nuestro camino sin hacernos ningún daño, nadie piensa en el propósito con que la naturaleza lo hizo feo o hediondo, los españoles no averiguaron ni les interesó comprender por qué los aztecas llevaban a cabo un acto que para ellos era un bárbaro salvajismo. Estos fueron cristianizados a la mala, y sus fortunas pasaron a engrosar el erario español.
La toma de trofeos por motivos religiosos casi siempre persigue el bien personal más que el de la comunidad: tomar para sí la fuerza y valentía que poseía el guerrero enemigo; evitar que el espíritu del enemigo les acose; conseguir beneficios con los dioses, a los que contentarían; y a veces beneficios muy vulgares, como en la edad media, cuando algunas personas conseguían robar muelas y dedos de personas ahorcadas, con el fin de que sirvieran de amuletos que permitieran al poseedor la facultad de entrar en la casa del difunto sin ser descubierto ni alertar a los habitantes de esta.
Entre los mayas los guerreros capturados eran convertidos en esclavos, pero si eran nobles eran destinados a sacrificios. Los cinturones de algunos gobernantes muestran cabecitas, lo que hace notar que también tenían la costumbre de conservar las cabezas como trofeos. Nos faltaría averiguar si estas cabezas serían de los nobles sacrificados, de los guerreros muertos en batalla o ambos.
Según se puede apreciar en la cerámica encontrada en el valle de nazca, estos eran dados a cortar cabezas, que podían ser reducidas o no. En el artículo titulado “Las cabezas cortadas en la cerámica Nazca” de María Concepción Blanco y Luis J. Ramos, se nos dice que esta actividad pasó a tener un carácter religioso al llegar el período incaico, es decir, para las culturas preincaicas las recompensas debían ser fama, respeto o hasta algún puesto privilegiado en la sociedad. También, por qué no, humillar al enemigo.
Cazadores y reductores de cabezas
Llamados tsantsas, unos ítems que todo el mundo reconoce instantáneamente como trofeos de guerra, son las cabezas humanas reducidas al tamaño de un puño, por los jíbaros, un grupo de aborígenes lingüísticamente aislados de la selva de amazonas, en los alrededores de la frontera entre Perú y Ecuador.
El terror que causaban los jíbaros venía desde antes de la llegada de los europeos al continente americano. Cuando a mediados del siglo XV Tupac Yupanqui se lanzó a la conquista de los jíbaros, los soldados incas iban con temor a enfrentar a guerreros, que, además de ser muy valientes, resultaban más amenazantes por la odiosa costumbre de empequeñecer la cabeza. La idea de la cabeza de uno mismo miniaturizada realmente aterra.
Yupanqui logró ganarles a los jíbaros, pero muchos se internaron en lo profundo de la selva, donde era imposible ir a capturarlos y conquistarlos.
Un aventurero estadounidense llamado F. W. Up. de Graff, que viajó Sudamérica en busca de fortuna, nos relata, al final de su libro “Cazadores de cabezas del Amazonas” nos relata de los jíbaros que eran traidores, siempre tramando cómo robarle a él y su grupo las armas de fuego que llevaban.
Aunque todavía es un misterio cómo los jíbaros empequeñecen las cabezas, el señor Up. De Graff nos da una descripción de lo que él vio, ya casi al final de su viaje, aunque, como él mismo nos dice, hubo pasos que no pudo ver porque los indios no se lo permitieron, el ritual era dirigido por hechiceros.
En resumen nos dice:
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“[Para pelar la cabeza] se abre una raya en el pelo, desde la coronilla hasta la base del cráneo, rompiendo la piel a lo largo de ella y tirando de aquella hacia ambos lados para sacarla del molde de huesos, como se saca una media del pie. Al llevar a los ojos, la nariz y la boca hace falta dar algunos cortes, después de lo cual la carne y los músculos salen con la piel, dejando el cráneo desnudo, a excepción de los ojos y la lengua.
Las incisiones hechas en cada bolsa de piel y carne, se cosen con una aguja de bambú y fibra de hoja de palmera […] dejando la abertura del cuello sin cerrar. Los labios los sujetan con tres palitos de bambú, cada uno de dos pulgadas y media de largo, que, atados con varias cuerdas de fibra de algodón, los mantenían fuertemente cerrados. […]
El objeto de sellarles la boca parece más bien estar relacionado con la parte metafísica que con la física, pues a lo que tiende realmente es a descomponer las líneas naturales del rostro que, de otra manera, se conservarían mucho mejor. Las rajas de los ojos, por el contrario, se apuntalan con unas estaquillas análogas de bambú, puestas en sentido vertical.
Las orzas utilizadas en aquellas ocasiones [estaban] hechas con el más exquisito cuidado por el curandero en persona. […] Para cada cabeza se destina uno de aquellos cacharros rojos de barro cocido y forma cónica […]
Los cacharros se llenaron de agua del río, y dentro fueron colocadas las cabezas, desprovistas de hueso [en una hoguera]. Al cabo de media hora el agua iba a empezar a hervir. […]Las cabezas hay que sacarlas antes de que el agua hierva para impedir el ablandamiento de la carne y el que se escalden las raíces del pelo, que produciría su caída. Una vez fuera se encuentra uno con que están reducidas a una tercera parte de su primitivo tamaño […]
[…] Se añadieron nuevos leños al fuego para calentar la arena de debajo pues [de aquel momento en adelante] la arena [jugaría] un importante papel en el proceso.”
Mientras la arena se calentaba, nos dice el autor, se llevaba a cabo un extraño ritual que no explicamos para no cansar la historia.
“Gran cantidad de arena caliente se hallaba ya entonces preparada. Se echaba dentro de [cada] cabeza por la abertura del cuello, y una vez llenas éstas se planchaban con piedras calientes, cogidas con agarradores de hojas de palma. Dicho procedimiento se repite durante cuarenta y ocho horas, hasta que la piel queda suave y dura y tan fuerte como el cuero curtido. La cabeza entera está reducida al tamaño de una naranja grande. […] Una vez perfeccionadas se cuelgan junto al humo de una hoguera para preservarlas contra los ataques de las nubes de insectos, que las destruirían. […] había algunos aguarunas que, como para burlarse de sus enemigos, descomponían los rostros de intento, aprovechando cuando aún estaban flexibles. Se complacían especialmente en dilatar la boca, de donde resulta esa expresión que se ve en muchos trofeos jíbaros.”
“Cazadores de cabezas del Amazonas” - F. W. Up. de Graff
Sexta Edición, 1961
Colección Austral No. 146
Págs. 214 - 218
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Luego de desollar las cabezas, antes de proceder a reducirlas, los ojos y la lengua, que quedan en el cráneo, son arrancados y tirados al río como ofrenda a las anacondas; luego, los cráneos son clavados en palos en la arena, y se hace un baile ritual alrededor de estos.
La participación en el rito de preparar las cabezas era un privilegio exclusivo de los que participaron en la batalla. Es de suponer que en las ollas en que se hervían las cabezas había además de agua, hierbas con tanino, que tienen propiedades astringentes.
La finalidad de llevar a cabo tal operación era, además de ganar la fama de guerrero valiente, mantener inhabilitado el espíritu del enemigo, o muisak, para que éste no volviera a vengarse del victimario del cuerpo que ocupaba.
Nos hace notar Up. De Graff, que es sorprendente el contraste entre el afán con que son cuidadas las cabezas reducidas antes de un baile ritual final, en el que, supongo yo, se terminaría de alejar el espíritu, y el desinterés que sus propietarios muestran por los trofeos una vez acabado el ritual mencionado. Nos asegura que hasta llegó a ver niños jugando con las cabezas a orillas del río, donde incluso llegaban a perderse.
El autor nos dice que, mientras él y su grupo bajaban un río en canoa junto a los indios, se produjo un altercado en el que fueron muertos varios aborígenes. Estos se lanzaron huyendo de las canoas, dejando abandonados los tsantsas que él capturó y llevó al mundo civilizado.
Se dice que hoy en día se siguen haciendo reducciones de cabezas, a pesar de la prohibición de esta actividad por las leyes de los países modernos que rigen las zonas donde viven los aborígenes.
Otra descripción de cómo se lleva a cabo la reducción de cabezas, nos la da Mazhuka, en su página web:
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“Lo primero es desollar la cabeza. Para eso, el guerrero jíbaro practica una incisión vertical encima de la nuca y luego separa el cuero cabelludo del cráneo. Enseguida hierve la piel para que el pelo no se desprenda. El preparador espera que se haya reducido a la mitad, la saca del agua y la pone a secar. Después raspa cuidadosamente la superficie interior de la dermis y, cose los párpados y la incisión inicial par que no quede ninguna abertura a excepción del cuello y la boca. Sin embargo, la cabeza es aún demasiado grande. El preparador introduce por el cuello unas piedras calientes para que la cabeza no se deforme a medida que la piel se contrae. Después se queman los vellos del rostro y se amarra el cuello antes de llenarla con arena caliente por la boca, último paso en la reducción de la cabeza. La arena, una vez fría, es vaciada, la piel teñida de negro y los labios cosidos. El tsantsa ya no es más grande que el puño. Toda la operación duró seis días”.
“Jíbaros: reductores de cabezas”
Mazhuka
http://mazhuka.dsland.org
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Personajes insignes de Barahona
jueves, septiembre 14, 2006
Recuerdos de la Influenza
Por: Prof. Ángel Ant. Estrada Torres
La terrible pandemia que azotó la humanidad después de la primera guerra mundial y a la cual se denominó influenza española; aunque no se originó en dicho país e incluso en España fue más benigna que en otros países, se acercaba a nuestro país, pues ya había entrado a Puerto Rico donde exagerando, se contaba que había causado terribles destrozos en la población.
El pueblo aterrorizado sacaba procesiones y penitencias pidiéndole a Dios misericordia y grupos de mujeres y hombres y niños cantaban:
"Quién es aquella que viene
pisando sobre las flores
es la virgen e’ las Mercedes
madre de los pecadores"
Entraban a la iglesia, donde el cura les daba la bendición y maliciosamente les advertía que había que dar limosnas.
La Sanidad (nombre que recibía en aquella época el Departamento de Salud Social) que estaba dirigida por los interventores norteamericanos, al igual que todas las demás de la administración pública de nuestra nación, no se quedó con los brazos cruzados, ordenó que se suspendieran las clases y se cerraran las escuelas, medida que le gustó mucho a los muchachos sin aquilatar el peligro que corrían. Aparecieron algunas disposiciones extrañas: Todos los ciudadanos debían mantenerse con la boca y la nariz tapada con una gasa, bajo pena de muerte si no lo hacían; además de hervir el agua. Una de las recomendaciones más extrañas era que se bebieran cápsulas de azufre con una tisana de canela todas las noches al atardecer.
Esta última medida dio lugar a que vecinos y amigos se reunieran a beberse las tisanas con las cápsulas de azufre y olvidando el miedo a la influenza contaran chismes, comentaran las últimas noticias, se dijeran chistes y adivinanzas y charadas. Todo un acontecimiento.
Algunos comentaban que al vecino cuya mujer le era infiel, en la noche le colocaron unos cuernos de vaca en la puerta y que el afectado lo que hizo fue estrellar los cuernos en el piso y seguir unido a su esposa. Una mujer comentaba: ¿por qué las adúlteras tienen tan buena suerte? Sus maridos siempre las apoyan.
En el curso de la alegre reunión a otro se le ocurría formular una adivinanza: "Adivínenme esta".
Si el enamorado es advertido
Ahí viene el nombre de la dama y el vestido
Alguien la conocía y respondía: Elena Morado
Los asistentes comentaban que antes de la intervención creían que los norteamericanos eran muy honrados en la administración de la cosa pública, sin embargo al ver su manera de administrar, eran iguales o peores que los dominicanos, "personalmente es lo mismo, el conocido capitán Bacalú ( ) le echa una mano a todo tierras, ganado, etc. Y lo utiliza para su propio provecho". Cambiando de tema se comentaba que en los campos cuando se celebraban bailes un campesino iba sacar a una dama a bailar le decían "¡Bomba, bomba!" y él debía decirle un piropo a la agraciada y ella tenía que responderle con otro. En un baile un hombre con los pantalones muy anchos y largos fue a sacar a bailar una mujer al grito de ¡Bomba! ya que ella estaba muy bien vestida, él le dijo:
Dende que te vi vení
Con to tu perifollo
Te quise jacei la ruea
Como el guaraguao al pollo
Ella le respondió:
Dende que te vi vení
Con los caizones tan bajo
Le dije a mi compañera
Me comieron los trabajo"
Anteriormente ellos habían tenido algún disgusto, al hombre no le gustó la respuesta y le dio una pescozada, esto provocó un pleito general en que volaron por los aires botellas, vasos, sillas etc. Si este incidente hubiera ocurrido pocos años antes hubieran habido tiros, heridos y muertos, pero las tropas norteamericanas habían desarmado a los dominicanos.
Contando anécdotas, charlando, riendo, les sorprendió la epidemia que parece que se introdujo por aeroplano, pues llegó primero a Santiago que a Santo Domingo. Las risas se convirtieron en sollozos y lamentos, se oía decir "¡ay comadre, murió Panduco, hombre tan piadoso que no le dolía partir su almuerzo con cualquier infeliz!" Le contestaban "¡No me diga! Pero ¿usted sabía que Juana está mas muerta que viva?". Otros informaban "A Dámaso no le valieron los cuartos, me dicen que se está muriendo".
Mujeres misericordiosas salían a llevarle sopa de pata de vaca a los pobres sin temer el posible contagio. Dicen que un enfermo exclamó "Que bueno es estar enfermo, si le dan sopa tan sabrosa!". Un conocido y eminente médico lo llamaron a la fortaleza para atender a un militar interventor norteamericano y era tanto el temor que el ilustre galeno le tenía a la influenza que vio una mosca volando cerca del enfermo y luego se le acercó a él, echó hacia atrás violentamente, se tapó la cara con las dos manos y gritó ¡oh! ¡oh!. El médico era de color oscuro y el capitán gringo le propinó una bofetada y bramó al militar enfermo: "¡Vaya, acuéstese y muérase que los hombres se acuestan y se mueren!" y despachó al médico sin darle oportunidad de atender al soldado.
Era tanto el temor que producía la enfermedad que las personas que no tenían parientes cercanos y morían, nadie los quería enterrar, por lo cual salían militares por las calles y obligaban a transeúntes infelices a que los llevaran al cementerio, donde los esperaban fosas ya cavadas. Murió un haitiano y la soldadesca yanky obligó a cuatro hombres a llevarlo a darle sepultura. Antes de enterrarlo en la fosa el supuesto cadáver se quejó y se movió, uno de los cuatro hombres le dijo "si crees que vamos a volver al pueblo contigo después de todo lo que hemos pasado, te equivocaste ¡Pal joyo!" lo tiraron, le echaron tierra y lo sepultaron vivo.
La epidemia fue disminuyendo después de innúmeros muertos, hasta que desapareció.
Algunas personas que sufrieron la influenza quedaron locas o paralíticas. Familias enteras enfermaban. En mi familia gracias a Dios no murió nadie, ni ninguno quedó con daños permanentes y no solo eso sino que mi hermana y yo logramos escapar del terrible mal.
Un dato curioso es que la gripe misma no mataba, sino que se complicaba con pulmonía, meningitis, etc. y ahí sobrevenía la gravedad.
Con los años, ya siendo un hombre maduro, conocí en Azua un norteamericano que se la daba de médico y poeta el cual fue subsecretario de sanidad durante la intervención. Conversando con él le dijo a mi hermano Aristico que estando en Puerto Rico vio algunas autopsias practicadas a personas muertas a causa de la influenza y vio en los pulmones y bronquios signos de hongos y de ahí le surgió la idea de que se tomaran pastillas de azufre. Realmente el norteamericano en cuestión conocido como Mister Stone no era médico, aunque figuraba como tal. Así puede verse la mala gobernación que ejercieron los Estados Unidos de América durante su primera intervención: ¡la subsecretaría de Sanidad en manos de un hombre que ni siquiera era médico, que por sus caprichos, en Azua y sus alrededores era considerado medio loco o por lo menos raro!.
¡Pintoresco personaje que puso a los dominicanos a taparse la boca y nariz con gasa y a beber pastillas de azufre con tisana de canela!.
Hasta aquí llegan mis recuerdos infantiles de la espantosa y mortal pandemia que azotó nuestro país hace ya tantas décadas y en esta época de la globalización, neoliberalismo, privatización y laisez-faire no me queda mas que concluir con los versos con que Fabio Fiallo concluyó uno de sus poemas sobre la primera intervención americana.
¡Aprended de nosotros, oh pueblos de América!
El peligro que encierra la amistad del sajón
Sus mas nobles tratados son pérfida asechanza
Y hay hambre de rapiña, en su entraña feroz.

